Padre Ricardo Nieves

Ricardo Nieves Barba nació en la Hacienda de Peñuelas, Aguascalientes el día 3 de Agosto de 1920 y fueron sus padres la señora María de Lourdes Barba y don Rosendo Nieves.

Su primeros estudios los hizo en el Colegio Alcalá y como su vocación sacerdotal fue manifiesta y clara desde los primero años de su vida, muy joven aún, a los 12 años ingresó al Seminario Conciliar, logrando ordenarse sacerdote el 22 de julio de 1945 y recibiendo las órdenes sacerdotales de manos del excelentísimo y reverendísimo doctor José de Jesús López y González, cantando su primera misa en la Parroquia del Señor de El Encino el día 1° de agosto de 1945.

Ahí mismo, en el templo del venerado Cristo de El Encino inició su ministerio, permaneciendo en la parroquia durante cinco años, pasando después a la de Rincón de Romos donde estuvo siete meses y después en la parroquia de Jesús María, donde llevaría a cabo otro ciclo de 7 meses…

Un lamentable accidente del que resultó con varias y graves fracturas lo mantuvieron recluido en su domicilio particular, tardando en recuperarse por extraña coincidencia, un nuevo ciclo de siete meses. Ahí lo atendió el doctor traumatólogo Macías Quezada.

Ya debidamente recuperado de sus males físicos, reinició su singular tarea en el servicio de Dios y con un místico y renovado empeño al servicio del prójimo. Ahora sería destinado a la parroquia de Asientos, donde completaría un nuevo ciclo pero de siete años. Sabemos que se lleva a cabo en nuestro organismo, en la parte material, una resnovación total cada 7 segundos, cada 7 minutos, cada 7 horas, cada 7 meses y cada 7 años. Todo se renueva y en el Vicario de Cristo la renovación fue de un anhelo vehemente y místico hacia el servicio de la causa humana, de su hermano el hombre. Y ya no se dio horario ni punto de reposo en alimentos, sueño o descanso. A cualquier hora del día o de la noche acudía en auxilio espiritual de las familias con el consejo oportuno, con el consuelo espiritual o la acción caritativa, para el dolor y el sufrimiento humano.

De ahí pasó a Ojuelos, Jalisco, después a Tepezalá y luego a Teocaltiche, para al fin regresar nuevamente a Rincón de Romos, donde ha sido prácticamente el punto y radio de acción de sus principales operaciones de lo más trascendental que ha llevado a cabo en su vida hasta la fecha.

Como ministro de Dios le ha servido increíblemente, pues ha llegado a edificar, rehabilitar, acondicionar y amueblar hasta 35 capillas y templos de todos los tipos y órdenes de la arquitectura. Desde la más modestas a las más suntuosas y desde las más céntricas en los poblados hasta las más remotas como la de Túnel del Potrerillo que es una hermosa joya, la del Milagro, El Salitrillo, o la del Bajío y la de la Cueva de la Loba o Ejido Morelos. Sin embargo pensamos, que la obra que está a punto de terminar y que es el Templo de San José en Rincón de Romos, enclavado en una enorme explanada y orientada al este, es a nuestro juicio una de sus mejores obras. Tipo misión california, pero de las hermosas, dentro de un zócalo que le dará más realce y vida. Al lado norte decora el amplio costado un cristo de madera del tamaño natural que es una verdadera obra de arte y para el interior, ya contrató al renombrado pintor jalisciense Joaquín Medina, muy conocido en nuestro medio merced a sus exposiciones y obras publicadas en la Revista Aries.

 

 

 

 

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